domingo, 24 de mayo de 2020

LOS ORÍGENES DEL PERONISMO




LOS ORÍGENES DEL PERONISMO


Antonio Gramsci  muerto en la cárcel fascista donde escribió sus famosas Cartas desde la Cárcel postuló  que antes de producirse un cambio político, es necesario conseguir la hegemonía cultural, esto es, conseguir que las ideas a injertar prendan en el suelo social. Es decir: en los ciudadanos.
Hoy esto se llama Revolución Cultural.
Esto había pasado con la Revolución Francesa, la cual es imposible imaginar,  no digamos realizar sin la previa difusión, divulgación y adopción de las ideas iluministas. Ideario que se propagó rápidamente en las mentes más preclaras de la época. Ideas que alumbraron todo el siglo XVIII. Siglo que a su vez pendía del racionalismo moderno creado por Descares, Leibniz, Spinoza, etc. El racionalismo moderno es la creencia básica en que se fundaron las teorías políticas de los padres de la constitución norte americana y –sobre todo– de la revolución francesa. Es decir las ideas  de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, D´Alembert, Diderot, Buffon, Fontenelle y un largo etcétera… habían ganado la batalla contra los clásicos. El movimiento de la Ilustración echó raíz en la intelectualidad del siglo XVIII, ganando la batalla para los modernos y creó el suelo social propicio para que prendiera. Explotó al nacer en 1789, pero se gestó en la matriz de la Ilustración durante el siglo XVIII
🔺Antes que Gramsci Ortega y Gasset había tratado a fondo este tema de las revoluciones en Ideas y Creencias, El ocaso de las Revoluciones, En torno a Galileo, Historia como Sistema, Epílogo del alma desilusionada, Interpretación Bélica de la Historia, Vieja y Nueva Política (1914), Sobre la Razón Histórica, Una Interpretación de la Historia Universal …

En abreviatura: la «revolución», en Ortega, se da solo con el cambio de creencias y –consecuentemente– de los usos. El objetivo es reflexionar sobre su posible adecuación al momento histórico que nos ha tocado vivir.
¿Se puede hablar hoy de «revolución»? ¿En qué sentido?

Habitualmente se tiene la idea de «revolución» como el enfrentamiento violento contra la injusticia de un orden establecido. Frente a esta concepción, Ortega expone una definición de «revolución» como modificación del estado de espíritu del hombre, de sus creencias.
La revolución es contra los usos, no contra los abusos –dice Ortega–
«Lo menos esencial de las verdaderas revoluciones es la violencia Aunque ello sea poco probable, cabe inclusive imaginar que una revolución se cumpla en seco, sin una gota de sangre» (1).

La revolución es contra los usos, no contra los abusos.
Hay que entender esta idea en un sentido abisal. Por supuesto hay revueltas, rebeliones, algaradas, sediciones hasta sublevaciones más o menos cruentas contra el orden constituido.
Sin embargo estos desordenes se producen contra los ab-usos que se oponen a los usos. Los usos ordenan la convivencia. Ordenar no en el sentido militar de mando, que tiene el vocablo orden o mando que emana de alguien externo y que se cumple por obediencia.
El orden en que conviven y obedecen las sociedades emana del imperio que los usos vigentes ejercen sobre todos nosotros, sobre la gente.
Ordenar vine de ordo=orden, que en su sentido inicial significó alinear los hilos del telar para comenzar a tejer. Así el verbo ordior significó, primero, comenzar a tejer y luego pasó a significar todo comenzar. Ordo=orden es simplemente urdir. Y esta es una tarea probablemente femenina. Todo esto antes de que tengamos plena visibilidad histórica. Cuando comienza la historia, con la escritura, el concepto orden ha pasado del pacífico telar al otro extremo y comienza –en la historia– por tener ya un sentido técnico militar. El orden son las filas de los soldados no de los hilosque componen la unidad táctica. De aquí que se dividiese el ejército romano y, por reflejo los electores romanos en orden senatorial, orden ecuestre y orden plebeyo y que toda la historia romana sea la lucha y concordia oscilante entre los tres órdenes; la concordia se llamaba siempre concordia órdine         
(Una Interpretación de la Historia Universal, Revista de Occidente Alianza Editorial Madrid, 1958, 1979, Pág. 117 ss, José Ortega y Gasset)

Los usos son el objeto fundante de toda sociedad.
No se niega el justo enfrentamiento del hombre a toda situación que lo condicione e impida su progreso. Pero el mismo concepto, sentido, sentimiento –es decir la vivencia de «bien» o «mal», de «justicia» o «injusticia» cambia con los tiempos. Todo hombre está instalado, concreado, en un cuerpo, condición sexual, en una época determinada  en la cual están vigentes unas creencias sobre las circunstancias que forman parte de su ser, toda vez que no es un ser abstracto sino un ser concreto que tiene que vivir en la circunstancia en la cual se encontró de repente viviendo. Sin que nadie le hubiera preguntado si quería o no vivir. 
Esta vida le fue dada
"pero no le fue dada hecha sino que tiene que hacerla, realizarla  en la circunstancia en la cual cayó  de tal modo que esa concreta y particular circunstancia forma parte de el"
de tal modo que si no precisamos cual era la circunstancia en que un hombre vivió no podremos entender su vida. Por ejemplo:
Agathos en griego suele traducirse por bueno. Eran las cualidades que debía tener un líder. Sin embargo para ser agathos dice W Adkins (Merit and Responsabiltyin Greek Ethics, pág. 32/33) era imprescindible ser valeroso, hábil y afortunado en la guerra y en la paz; se debe poseer la riqueza y en la paz el ocio que constituyen simultáneamente las condiciones necesarias para el desarrollo de esas habilidades y la recompensa natural de su utilización afortunada  (Historia de la Ética Alasdair MacIntyre, Paidós, Barcelona 1981, pág. 15 y ss)
El “bien” o “mal”, “justicia” o “injusticia” cambian con los tiempos. Cuando cambian los usos.
Así, aquellos que luchan por mejorar sus condiciones de vida y sus oponentes –defensores del orden establecido– tienen en común mucho más de lo que aparentan. Comparten un mismo paisaje histórico y social. Conviven su tiempo
¡Cuántas veces el nuevo orden revolucionario de los que llegan, no resulta ser más opresor de los que se fueron. !!
Cuántas veces no se comprende cómo se desvirtuaron aquellas sentidas ideas revolucionarias. Sucede que no se tiene en cuenta el sentido histórico del acontecer humano y, mucho menos, se tiene una idea aproximada de cómo es su mecanismo. Ello ha dado razón al aforismo la revolución devora a sus propios hijos



La revolución es contra los usos.
Cada ser humano, al nacer, se encuentra en una determinada circunstancia que no ha elegido. Esta circunstancia está constituida por hombres, acontecimientos, objetos, valores, creencias, tradiciones y, en general, una serie de vigencias (usos) propias de ese momento histórico en el que a uno le ha tocado caer. En ese paisaje que nos encontramos “ya hecho” tenemos que constituirnos. Ingresar a ser hombre. Dice Ortega:
«...al animal le es dado el repertorio de su conducta, que va, sin su intervención, gobernada por sus instintos. Pero al hombre le es dada la necesidad de tener que estar haciendo siempre algo, so pena de sucumbir, mas no le es de antemano, y de una vez para siempre presente, lo que tiene que hacer. Porque lo más extraño y azorante de esa circunstancia, o mundo en que tenemos que vivir, consiste en que nos presenta siempre, dentro de su círculo y horizonte inexorable, una variedad de posibilidades para nuestra acción, variedad ante la cual no tenemos más remedio que elegir y, por tanto, ejercitar nuestra libertad.» (2) 
Cuando se dice que estamos entre la espada y la pared queriendo indicar que no tenemos opción, está claro que aun en esta situación extrema podemos elegir entre la opción valiente -la espada- y la otra, -la pared.
La libertad implica siempre una forzosidad, tener que elegir. Somos a la fuerza libres. Porque aun quien decide no elegir, ha elegido eso: no elegir. De este modo, la vida personal que es, en esencia, libertad, se encuentra limitada por el abanico de posibilidades que le ofrece la circunstancia en que se encuentra. Estas posibilidades se presentan al hombre en forma de facilidades o dificultades en el camino de su vida, pero también, como una estructura de creencias, valores y conductas propias del momento histórico en que vive.

Se trata de una sensibilidad y un modo de ver el mundo que constituyen su visión de la «realidad» paradigma (3), aquello de lo que no se hace cuestión porque se «da por hecho» y que, sin embargo, podríamos decir que ejerce la mayor influencia en el momento de decidirse por una u otra opción. En definitiva, no tenemos la sana costumbre de preguntarnos «quiénes somos», de ponernos en contacto con nosotros mismos, con nuestros hábitos de pensamiento, de sentimiento y conducta, sino que, más bien, solemos dar por sentado que somos como somos y el mundo es como es, un poco «porque sí»... Y, desde esa actitud inveterada es difícil comprender cualquier proceso, cualquier cambio, y menos el proceso evolutivo humano que responde a intenciones, a intereses, valoraciones... elementos éstos que no se encuentran en la naturaleza, en el mundo de los objetos. Esta visión cosificadora (positivista) de la realidad humana es ahora creencia colectiva. 
Volvamos a las palabras de Ortega:

«.. en esa área básica de nuestras creencias nuestra incuestionada visión de la realidadse abren, aquí o allá, como escotillones, enormes agujeros de duda. Éste es el momento de decir que la duda, la verdadera, la que no es simplemente metódica ni intelectual, es un modo de la creencia y pertenece al mismo estrato que ésta, en la arquitectura de la vida. También en la duda se está. Sólo que en este caso el estar tiene un carácter terrible. En la duda se está como se está en un abismo, es decir, cayendo. Es, pues, la negación de la estabilidad. De pronto sentimos que bajo nuestras plantas falla la firmeza terrestre y nos parece caer, caer en el vacío, sin poder valernos, sin poder hacer nada para afirmarnos, para vivir. Viene a ser como la muerte dentro de la vida, como asistir a la anulación de nuestra propia existencia. Sin embargo, la duda conserva de la creencia el carácter de ser algo en que se está, es decir, que no lo hacemos o ponemos nosotros. No es una idea que podríamos pensar o no, sostener, criticar, formular, sino que, en absoluto, la somos. No se estime como paradoja, pero considero muy difícil describir lo que es la verdadera duda si no se dice que creemos nuestra duda.» (4)

En ese contexto hablamos de «revolución». La verdadera revolución se produce cuando hay un cambio profundo en la forma mental, en las creencias, valores, sensibilidad de la gente, en definitiva, una transformación del modo de ver el mundo, del estado de conciencia, de la representación que nos hacemos de la realidad. Lógicamente, esto no se produce de forma instantánea y «porque sí» sino que es preciso que el anterior esquema vigente caduque, deje de tener sentido, de dar respuestas (opciones, posibilidades) al ser humano, es decir, entre en crisis. Cuando una generación se hace cuestión de la realidad, del paisaje humano en que vive, es porque ese sistema de creencias deja de tener vigencia, pero, a la vez, tampoco hay un nuevo paradigma que lo sustituya. En esos tiempos de tránsito el hombre se encuentra náufrago en un mar de dudas y sin tener donde aferrarse.

De todo esto podemos colegir, entre otras cosas, que la historia es un proceso (y no una simple sucesión de acontecimientos) en el que se reproduce un esquema evolutivo, que sigue unos pasos, que tiene unos ciclos. Por supuesto, no nos referimos a las teorías evolucionistas que parten de Spencer y el darwinismo social (marcadamente positivistas) sino, más bien, a la línea postulada por Ortega y la «razón histórica». El conocimiento parte de la experiencia vital, de la aprehensión del dato por la conciencia, o, dicho de otro modo: nuestra visión de la realidad depende no sólo de las condiciones externas del mundo sino de nuestra interpretación sobre la base de todos los elementos que constituyen nuestra vida. No debemos perder, por lo tanto, esta perspectiva vital cuando hagamos una lectura del proceso histórico, porque ella es la que nos va a permitir descubrir una cierta continuidad, un cierto sentido que facilite nuestro aprendizaje del pasado (nuestra memoria histórica) para poder orientarnos en el presente.

Desde esta perspectiva vital, se entiende la idea de ciclo como distintos momentos, o etapas conectadas, por las que se debe pasar en todo proceso, como en la propia vida pasamos por la infancia, la adolescencia, la madurez y la vejez. En ese sentido, Ortega observa tres estados de espíritu por los que ha pasado el hombre en las distintas épocas históricas. Se trata de un mecanismo del desarrollo histórico; el proceso de formación, consolidación y declinación de las civilizaciones. Explica Ortega:

«Entonces se advierte que en cada una de esas grandes colectividades el hombre ha pasado por tres situaciones espirituales distintas, o, dicho de otra manera, que su vida psíquica ha gravitado sucesivamente hacia tres centros diversos. De un estado de espíritu tradicional pasa a un estado de espíritu racionalista, y de éste a un régimen de misticismo. Son, por decirlo así, tres formas diferentes del mecanismo psíquico, tres maneras distintas de funcionar el aparato mental del hombre» (5

Este esquema –simplificado– de las modificaciones de la psique humana se corresponde con un ciclo histórico completo. (6)

Nuestra civilización actual –que no hemos de olvidar, es la primera en abarcar todo el planeta– ha agotado la etapa racionalista. La época mística, o pre-religiosa que le sucede, se caracteriza por ser una etapa de decadencia, de crecimiento de la superstición y el irra-cionalismo. Ortega pensaba esto con relación al comunismo de 1917 y también a los fenómenos de idolatrización de líderes de la época: Stalin, Mussolini, Hitler, etc. Sin embargo es de rigorosa actualidad si vemos que la política está cayendo en lo que es su contrario: el populismo.
Una forma de misticismo que renuncia al pensar individual y se entrega al mito colectivo.

«Después de la derrota que sufre en su audaz intento idealista, el hombre queda completamente desmoralizado. Pierde toda fe espontánea, no cree en nada que sea una fuerza clara y disciplinada. Ni en la tradición ni en la razón, ni en la colectividad ni en el individuo [...] incapaz el espíritu de mantenerse por sí mismo en pie, busca una tabla donde salvarse del naufragio y escruta en torno, con humilde mirada de can, alguien que le ampare. El alma supersticiosa es, en efecto, el can que busca un amo. Ya nadie recuerda siquiera los gestos nobles del orgullo, y el imperativo de libertad, que resonó durante centurias, no hallarían la menor comprensión. Al contrario, el hombre siente un increíble afán de servidumbre. Quiere servir ante todo: a otro hombre, a un emperador, a un brujo, a un ídolo» (7)


Pero esta etapa decadente y pre-religiosa es el caldo de cultivo para el nacimiento de un nuevo espíritu, un nuevo tipo de hombre a la altura de la nueva civilización planetaria que se está gestando Esto será posible si somos capaces de aprovechar la oportunidad histórica que la circunstancia nos ofrece.
Es bueno traer a colación unas palabras de Silo, pensador mendocino muerto en 2010, en torno al proceso revolucionario y su dirección:
«Debemos distinguir entre proceso revolucionario y dirección revolucionaria. Desde nuestra posición, se entiende al proceso revolucionario como un conjunto de condiciones mecánicas generadas en el desarrollo del sistema. En ese sentido, tal desarrollo crea factores de desorden que, finalmente, son desplazados, se imponen, o terminan descomponiendo la totalidad del esquema. De acuerdo a los análisis que llevamos hecho, la globalización a la que se tiende en estos momentos está presentando agudos factores de desorden en el desarrollo total del sistema. Se trata de un proceso que es independiente de la acción voluntaria de grupos o individuos. Ya hemos considerado este punto en más de una ocasión. El problema que se está planteando ahora es, precisamente, el del futuro del sistema ya que éste tiende a revolucionarse mecánicamente sin mediar orientación progresiva alguna. La orientación en cuestión depende de la intención humana y escapa a la determinación de las condiciones que origina el sistema. Ya en otros momentos hemos aclarado nuestra posición respecto a la no pasividad de la conciencia humana, a su característica esencial de no ser simple reflejo de condiciones objetivas, a su capacidad de oponerse a tales condiciones y pergeñar una situación futura diferente a la vivida en el momento actual. Dentro de ese modo de libertad, entre condiciones, interpretamos la dirección revolucionaria» (8)

(Esta característica de ser independientes del querer o de la voluntad de los hombres es propia a todas las verdaderas revoluciones que han signado la aventura humana en el planeta. Comenzando por la revolución sedentaria, la agraria y la domesticadora reproduciendo animales en cautiverio, superando a la recolectora, la escritora con su secuencia de revolución culturizadora, y saltando las religiosas, la navegadora (el galeón) que descubre mundos y acorta tiempo a la transmisión de los usos, la de los derechos, la industrial, las comunicaciones,  la informática, la globalizadora,.
Intertanto estas novedades llegan a imponerse y convertirse en usos (en su estricto sentido de vigencias colectivas) todas han tenido un período de inhumanidad que posteriormente ha sido necesario corregir.

Los adelantos se presentan sin pedir permiso. Porque son el futuro haciéndose presente. Compete al derecho y a la legislación domesticarlos a su tiempo. Y ninguna se impuso por la fuerza del aparato militar imperialista, sino por su superación del pasado, que hizo inevitable su adopción Por eso dice Ortega:  
«Lo menos esencial de las verdaderas revoluciones es la violencia. Aunque ello sea poco probable, cabe inclusive imaginar que una revolución se cumpla en seco, sin una gota de sangre»)

Dice Silo:
En conclusión: Hoy estamos asistiendo al asentamiento de un nuevo imperio de carácter mundial bajo la hegemonía de los EE.UU., que, como en otras épocas, acabará imponiéndose por la fuerza de su aparato militar. En este intento por implantar definitivamente el «Nuevo Orden Mundial» –que se corresponde con la imposición del modelo económico y social del neoliberalismo a ultranza– se quiere barrer con toda diversidad cultural, ideológica y de todo tipo, e instaurar la filosofía del pensamiento único. Esto supone, en última instancia, la «globalización» que tan justa oposición encuentra en todo el mundo. El éxito de la «globalización» pasa por el completo vaciamiento de la subjetividad humana y por la anulación de todo valor que no esté estrictamente supeditado al nuevo Dios supremo: el Dinero. La pleamar de la deshumanización y la violencia.
Sin embargo, paralelamente a la globalización, se observa otro proceso que viene acompañando y que puede suponer la alter-nativa a un sistema que da sus últimos coletazos. A este proceso lo podemos llamar «mundialización» y viene caracterizado por una nueva sensibilidad que capta al mundo en su totalidad. Que comprende que todo cambio sólo tiene sentido si comienza por uno mismo y se continúa en el medio inmediato. Que percibe que lo que está pasando a miles de kilómetros también le afecta. Que tiende a la convergencia en la diversidad, buscando factores de unión entre las personas y culturas donde cada uno aporta lo mejor en una dirección común. En resumen, se percibe el nacimiento de un nuevo estado de espíritu, un nuevo modo de ser, de sentir y de relacionarse. Este proceso, esta dirección revolucionaria que observamos, dista mucho de ser algo mecánico o espontáneo, sino que sólo puede presentarse en aquellos que, después de hacerse cuestión del mundo en que viven, llegan a la conclusión de que éste conduce a un callejón sin salida y comienzan a ser protagonistas de su propia vida. (8)

Claro está que este cambio puede comenzar a darse en una minoría pensante, y no está dicho que llegará a convertirse algún buen día en uso social vigente. Molesta tener que aclarar que los usos son sociales. Los usos personales no son usos sino hábitos. No es constitutivo al uso ser habituales. Estas últimas expectoraciones entusiastas de Mario Rodríguez Cobos (Silo) son futurología de la razón pura. La razón histórica postula otra cosa

(1)       Ortega, El ocaso de las revoluciones.
(2)       Ortega, El Hombre y la gente
(3)       En el sentido acuñado por Thomas Kuhn
(4)       Ortega Ideas y Creencias
(5)       Ortega Epílogo del alma desilusionada
(6)       Faltaría explicar mínimamente estas situaciones. Ver texto original
(7)       Ortega Epílogo del alma desilusionada
(8)       Silo, Cartas a mis amigos. Sobre la crisis social y personal en el momento actual

La estrategia de Gramsci

Gramsci sostenía que ninguna ideología podía imponerse por la fuerza. Toda revolución violenta genera, como inmediata respuesta, una contra-revolución que debilita y hasta puede superar la fuerza de la primera. Todo cambio exige una mentalización previa que abone la tierra donde el cambio debe florecer. El ideario marxista no escapaba a esa regla.
Por ello diseñó su estrategia del siguiente modo:
Para imponer un cambio ideológico era necesario comenzar por lograr la modificación del modo de pensar de la sociedad civil (pueblo o habitantes de un determinado país) a través de pequeños cambios realizados en el tiempo en el campo de la cultura. Había que construir un Nuevo Pensamiento. Crear lo que él llamaba el Sentido Común de la gente, entendido como el modo común de pensar de la gente que históricamente prevalece entre los miembros de la sociedad. Había que lograr que la sociedad civil alcanzara un nuevo modo de "ver la vida y sus valores". Para Gramsci, esto era más importante, y prioritario, que alcanzar el dominio de la sociedad política. (Conjunto de organismos que ejercen el poder desde los campos jurídico, político y militar).
Para lograr que la sociedad civil (el pueblo soberano, la opinión pública) llegara a tener un modo común de sentir y pensar (sentido común), era necesario adueñarse de organismos e instituciones en donde se desarrollan los valores y parámetros culturales: los medios de comunicación, Universidades, escuelas, enseñanza secundaria y las artes. Hacia allí había que apuntar. Con paciencia, con el paso del tiempo, educando a las nuevas generaciones desde su niñez. (Ej.: la China de Mao; la Cuba de Castro, la Venezuela de Chávez Maduro, Corea de Kin Jae).
Después de cumplido este proceso a lo largo de los años, la consecución del poder político caería por su propio peso, sin revoluciones armadas, sin resistencias ni contra-revoluciones sin necesidad de imponer el Nuevo Orden por la fuerza, ya que el mismo tendría consenso general.

Obstáculos a superar para el éxito del proceso
El mismo Gramsci señaló que, para que el proceso fuera exitoso, habría que sortear 2 obstáculos:

La iglesia católica y la familia.
¿Por qué la iglesia católica?
Porque Gramsci pensaba que la razón de la permanencia de la Iglesia a través de los siglos se apoyaba en los tres puntales siguientes:
a)           La profesión de una fe firme e inquebrantable, sin concesiones, y la constante repetición de los mismos contenidos doctrinales. De este modo pudo lograr un fuerte sentido común (modo de pensar) en el pueblo a través de los siglos.
b)           Haber logrado amalgamar en su seno tanto al pueblo analfabeto, a la clase media y a la élite intelectual propia. En efecto, ninguna filosofía inmanentista, incluyendo el marxismo, había acertado a unir en un mismo sentido común o creencia, a los intelectuales y al pueblo, a los doctrinarios y los practicantes, a los expertos y los neófitos (o "iniciados"). Gramsci, en eso, envidiaba a la Iglesia
c)           Por último, mientras el marxismo exigía al hombre luchar para el logro de una sociedad sin clases en el aquí y ahora, porque con la muerte terminaba todo, la Iglesia había logrado con-vencer al hombre hacia la trascendencia, al más allá, y con ello no solamente había dado un respuesta al sentido de la vida sino también al sentido de la muerte.

¿Por qué la familia?
Está claro que si la estrategia consistía en la formación de un modo de pensar a través de la educación en los nuevos valores revolucionarios, la familia, primera educadora del hombre desde su nacimiento y durante los primeros y cruciales 5 años de vida, era un estorbo intolerable.

Lo importante  en Occidente es que aun los que no son cristianos   –incluso los agnósticos y los ateos– han sido educados en creencias morales y éticas propias del cristianismo y actúan en sus vidas consolidando esas creencias en la vida social vigente. Por ej. honran a sus padres, es malo mentir, hay algo non santo en desear la mujer del prójimo, no se debe jurar en vano, etc.  Con lo cual la tarea es inmensa ya que desarraigar estas creencias en personas ya formadas y conformadas en los valores de Occidente es pena de amor perdido.  No queda otro camino que el del largo plazo para formar una nueva generación desde la niñez.

Estrategia para superar éstos obstáculos según Gramsci
a)   Desprestigiar a la iglesia, en lo posible con la descalificación de su doctrina (reiterar que "la religión es el opio de los pueblos" Marx) y de sus miembros jerárquicos (clero y vida consagrada).
Con la desvalorización del amor y su reducción a puro sexo y erotismo muchos de los punteros  (así los llaman para manchar su imagen)  del cristianismo  (pastores, monjas, curas, obispos, etc.) se han contaminado y son sodomitas, homosexuales, pedófilos.
La antigua labor de formación infantil que realizaban estos educadores ha sido manchada por escándalos que se expanden como mácula impura, ocultando la inmensamente mayoritaria tarea que realizan a diario los educadores no contaminados.

b)   Destruir la familia, presentándola como una institución anacrónica del pasado, ya superada, incapaz de educar. Retirando a los niños desde su más temprana edad de la influencia de sus padres, mediante la educación masiva en la "nueva cultura". (Experiencia de las granjas colectivas o educación a distancia.).
O interviniendo en la educación de los aspectos fundamentales de su vida desde la escuela y sin la participación de los padres, pretextando que, por ausencias de los padres ante compromisos laborales ineludibles, los niños queden bajo la influencia de la educación de los contra valores a través de la radio, televisión medios de comunicación masivos, ambiente vigente  sin valores morales que hace ver normal el vive como quieras…
Y ahora, mediante la reforma educativa, obligando los a recibir instrucción sexual tendenciosa y deformadora de la persona en cuanto a su instalación corporal, es decir biológica.
Porque la persona, es el proyecto biográfico de ser en el futuro lo que no soy ahora. La persona no está incondicionada en el mundo. Se es persona con una circunstan-cia en la cual se está., La persona está instalada en la época en que le tocó vivir, el tiempo, el cuerpo que le tocó en suerte y con el cual tratar su circunstancia, el lugar y ambiente cultural y las creencias vigente en esa época.
O lo que es igual la persona  es en función de la instalación de tiempo, edad, lugar, la perspectiva, el cuerpo (el aquí que me clava como un clavo, con un vocablo en español que comienza con una a, tan abierta a toda posibilidad y termina con una í, tan aguda, que me clava como un clavo: a-quí)
Todo esto es necesario realizar si se quiere instalar una revolución que sea exitosa.

Y finalmente...
Parecería que vivimos en un mundo diseñado por Gramsci: se han invertido las valoraciones morales y políticas, se busca des jerarquizar todo lo valioso, se exalta todo lo que sea o implique "horizontal ismo", se "de construye" el sano pensamiento filosófico, de forma tal que queda "pulverizado" en una multitud de nuevas ideologías y "filosofías" cuyo sólo empeño es "desmitificar", "secularizar", "desacralizar". Se dice por ej. “mi verdad relativa” con lo cual se acepta desde ya que no existe la verdad.
Cuando lo cierto es que toda verdad personal es absoluta, de lo contrario no es verdad personal. Yo creo en lo que creo de un modo absoluto, no relativo. La que es relativa es la realidad no mi perspectiva de ella que es verdad, porque me es presente. Esa es la relatividad de Einstein. La realidad es la relativa:
<<Las leyes según las cuales se modifican los sistemas físicos son independientes del hecho de cuál de  los dos sistemas de coordinados sea el afectado por esas modificaciones  siempre que los dos se hallen en un movimiento uniforme de traslación>> (9)


(9)Lo decisivo que debemos decir es que ésta perspectiva no lo es desde el observador, con lo cual se caería en el relativismo, según el cual la verdad, solo es verdad, para un determinado sujeto. Urge distinguir relativismo de relatividad. Según el principio de la relatividad, el suceso A, que desde la Tierra precede en el tiempo al suceso B, desde Sirio (que está a 9 años luz) el suceso B precede en el tiempo al suceso A. El viejo concepto de simultaneidad newtoniana que era observado por un observador fuera de tiempo y espacio no existe. Todo observador lo es en un espacio–tiempo de un Universo finito.  Así,  el habitante de la Tierra que –en un momento– ve la explosión de una estrella A que simultáneamente está explotando con otra estrella B, nos dirá que primero explotó A y mucho tiempo después explotó B. Inversamente el habitante avecindado en Sirio nos dirá lo contrario.

Que primero explotó B y mucho tiempo después A

      TIERRA    A                                                           B                   SIRIO
 










 








No cabe inversión más completa de la realidad   ¿Quiere esto decir que nuestra imagen es falsa, o que lo es la del avecindado en Sirio? Ni el terráqueo ni el siríaco deforman lo real. Lo que ocurre es que una de las cualidades propias de toda realidad, consiste en tener, ella, una perspectiva, esto es,  en organizarse de diverso modo para ser vista desde uno u otro lugar.   Espacio y tiempo son ingredientes de la realidad física y varían según el punto de vista.    No son, pues,  condiciones de la posibilidad del conocimiento que pone el sujeto, para fabricar las cosas, como decía Kant. (Ver Einstein y Ortega: La Interpretación por Ortega y Gasset de la Teoría de la Relatividad de Ramón Vadillo Arnáez, está en mi PC, carpeta Mis Libros)

Esta relatividad, predicable de toda realidad –no solo de la física– fue expuesta por Ortega, en la introducción del primer Espectador, en enero de 1916, en un ensayo que tituló formalmente Verdad y Perspectiva, cuando aún no se había publicado nada de la teoría de la relatividad general,  la cual,  volando sobre las trincheras de la guerra,  se conoció recién en el curso de ese año. Véase hasta qué punto las ideas son texto, de un contexto sobre el cual flotan.  En este contexto está también Freud que,  aunque mayor que Einstein, Plank, Ortega y Heidegger, va a producir en Psicología una revolución similar: Entender que el observador que observa desde una perspectiva absoluta, no existe, y por tanto la ciencia no puede hablar de él.  Pero eso no hace que sea imposible el conocimiento, ya que lo relativo es la realidad, no el conocimiento. Prueba de ello fue la constatación definitiva con que en 1919, Eddington verificó la certidumbre de los cálculos, con motivo del eclipse de Príncipe, que dio a las formulas de Einstein el carácter de principio y cuya formulación más general es esta.: "Las leyes según las cuales se modifican los estados de los sistemas físicos, son independientes del hecho de cual de los dos sistemas de coordinados, sea el afectado por esas modificaciones, siempre que ambos se hallen en movimiento de traslación uniforme". El cálculo dio exacto: El rayo de luz de la estrella se desvió en 1,75 segundos de arco, dos veces la desviación gravitatoria indicada por la teoría Newtoniana.

El problema de si existe o no la verdad y, en su caso, qué es la verdad o la inexistencia de la misma, excede con mucho los claustros universitarios. Más aun, ha llegado a ser un problema académico porque antes es un problema vital, un asunto personal de cada uno.
Actúo en mi vida dando por sentado que la verdad existe. Es una creencia que rige todos mis actos diarios, desde los más prosaicos y humildes a los más egregios.  Así, cuando voy a cruzar la calle, tengo en cuenta el automóvil que se me acerca porque considero una verdad que el auto existe y se aproxima. Me doy cuenta que si ignoro esta verdad seré atropellado y tal vez muera. El auto me es presente como me son presentes mis pies con los que eludo su embestida. Por este camino vivencial –que encuentro en mi vida, y cada cual en la suya– puedo llegar a una primera aproximación:

1.   Verdad es aquello que me es presente. Y –por serme presente– existe. Por ej. éste libro que tengo delante mío aquí me es presente y por eso es verdad que es un libro y no un rinoceronte. Pero este libro que me es presente a mí también le es presente al otro que está enfrente. Al levantarlo yo y mostrárselo, le es presente a mi vecino el mismo libro.
2.   Pero, ¿es el mismo libro que yo veo? Porque yo veo la tapa del libro, mientras él ve la contratapa, que es otra cosa que la tapa. Ambos tenemos el libro presente aunque lo que a mí me es presente no le es presente a él. Ambas presencias son distintas ya que responden a perspectivas diferentes. Cada una es presente, pero desde una aquí diferente. Sin embardo a pesar de no serme presente la visión del otro yo se que lo que él ve es la contratapa. Ello porque yo he tenido la contratapa presente, en un pasado.
3.   Este modo de hacérseme presente lo que no me es ahora presente sino pasado, es lo que Husserl llamó lo compresente. No me es presente la contratapa pero me fue presente en el pasado.
4.    Bien entendido: que al no serme presente la contratapa, ésta será siempre una construcción de mi mente y, como tal, siempre dudosa y contingente. Ello se pondría de manifiesto si al dar vuelta yo el libro me encontrara con que en lugar de la contratapa hubiera un teléfono. Mi sorpresa sería mayúscula y pensaría que he sido víctima de un artilugio o alucinación. El demonio maligno cartesiano
De esto hechos hay que sacar las conclusiones que se imponen como necesarias:
1.   Que toda presencia de algo a la mente, impone su verdad
2.   Que toda integración de lo presente con lo compresente es una construcción y, por lo tanto, no está ahí sino que es sub-puesta por mí
Estas conclusiones implican conceptuar lo evidente.

Pero volvamos a Pareto que “en la polvareda se nos perdió  don Beltrane”.

EL PERONISMO
Cuando se preguntan en el extranjero qué es el peronismo, nadie parece comprenderlo. Lo cual no es extraño ya que tampoco en la Argentina parece haber quien tenga mucha claridad sobre este asunto y pueda darnos la luz para definirlo. Alain Touraine dice haberse acercado a entenderlo y lo estima un sentimiento antiliberal.
No lo define, lo mira nacer, hace su Historia Genética
No es posible definir un sentimiento. Pasa esto también con los colores o el amor, el amanecer o la música.
 ¿Quién puede definir una sinfonía de Beethoven, un cuadro de Cézanne o una poesía de Borges?
Y es que definir es una actividad racional. Y el peronismo es, no un fenómeno racional, sino uno sentimental, emocional, un creer y un querer.
Instalado por Perón en el  período de 19431955, se convirtió en una creencia popular arraigada en un sentimiento. En su base está un fuerte rechazo al liberalismo. Liberalismo que imperó desde 1853 a 1943 no solo en los gobiernos sino en la sociedad argentina.
La frase “Orden y Progreso” fue una creencia social durante 90 años. Hasta había clubes, llamados  “Orden y Progreso”, en todo pueblito del interior.
Claro está que no hablamos de creencia en el sentido religioso que tiene en el habla popular. Hablamos de creencia como fundamento en el cual se sientan y asientan  las ideas. Son las creencias de que hablábamos antes con Ortega y Gramsci.
Esa creencia liberal creía que la riqueza era resultado del trabajo. Eso creían nuestros abuelos (los míos que nacieron en Francia en 1863 y vinieron a Argentina en 1904, así creían)
La constitución de Alberdi lo consagraba en todos sus capítulos. Desde el derecho de propiedad (que era absoluto) hasta las libertades y derechos individuales (hoy rebautizados, por los yanquis, como derechos humanos).
Ello posibilitóaunado a especiales condiciones económicas del mundo que la inmigración europea cayera en forma de aluvión sobre nuestras costas. Hubo momentos en que los inmigrantes eran más que los argentinos. Ello llevó a sancionar leyes como la de Educación Patriótica de 1908, o la Ley Lainez de 1905. Se trataba de prevenir la posible pérdida de la identidad nacional  de dudosa existencia en la época. (10)

Como resultado de estas leyes se produjo una nacionalización en todos los
órdenes.
Por ejemplo en historia se crearon mitos destinados a encender la imaginación infantil con todos los héroes de la independencia (un ej. el negro Falucho, de Mitre)  en botánica se exaltaban las especies nacionales (2) (la flor del ceibo, el ombú:Cada comarca en la Tierra tiene un rasgo prominente, el Brasil, su sol ardiente; minas de plata, el Perú; Montevideo, su cerro; Buenos Aires –patria hermosa– tiene su pampa grandiosa; la pampa tiene el ombú”.).

(10) Es sorprendente estudiar hasta qué punto esa arrogancia y hasta soberbia que distingue al argentino en el extranjero tenga su origen en esta exaltación de lo argentino como lo mejor del mundo, introducida en la mente de nuestra infancia desde1908.
(11) Ver La Educación Patriótica de Carlos Escudé

Con clarividencia los estadistas de la generación alberdiana acuñaron frases como Gobernar es Poblar, y todo ellos redundó en un crecimiento sostenido y prolongado por más de 80 años. (“y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”)
Fue el país que más creció llegando a tener en 1927 el 8º  puesto en Producto Bruto por Habitante,  
EE.UU                           6.211
Australia                        5.404,
Gran Bretaña                5.075,
Italia                              5.075,
Bélgica                          4.819,
Canadá                         4.593,
Alemania                       4.235,
Argentina                      4.156,
Francia                          4.115,
En el ranquin mundial de 1913, estábamos sextos
(Fuente; en millones de dólares de 1990, Geary-Khamis) citada por el autor de “Aquel Apogeo, política Internacional Argentina 1.9101.939 pág. 50
Libro de Juan Archibaldo Lanús, peronista, vice canciller de Guido Di Tella, una larga trayectoria en la diplomacia argentina, embajador en Francia, en Naciones Unidas, en la OEA, doctorado en La Sorbona, etc.
No se lo puede tildar de lo que en Argentina se conoce como “gorila”.  

Fue la Constitución, con sus garantías y derechos, la que convirtió a la Pampa en húmeda,  ¿o es que alguien cree que el régimen pluviométrico de las pampas cambió a partir de 1853.    ¿Empezó a llover súbitamente, justo cuando se promulgaba la Constitución?
Era la tierra prometida porque aquí podía convertirse uno en propietario con su trabajo. En Europa, no. No lo invento yo, lo decía mi abuelo que era  ¡¡socialista!! (1940). Recuerdo haber escuchado decirle a mi padre que la solución al problema social argentino era la participación en las ganancias para los trabajadores. Un socialismo a la criolla, como decía, con humor.
El trabajo debía producir propiedad.
Decíamos que el peronismo es, no un fenómeno racional, sino uno sentimental. Emocional,
Institucionalizado por Perón en el  período de 19431955, se convirtió en una creencia popular arraigada en un sentimiento -en esencia antiliberal
 Aquel estado liberal había sido el factor del progreso y crecimiento de Argentina desde 1853 a 1943. En esto concuerdan todos.

¿Qué hizo cambiar tan de repente el sentimiento popular argentino respecto al liberalismo que tanto bien había traído al país?
Lo primero a decir es que los cambios en los usos sociales no son súbitos sino graduales. Ya los griegos decían  “los molinos de los dioses muelen despacio”. Y Mirabeau autor del proyecto político que hubiera salvado a la Revolución Francesa del río de sangre, es decir, la Monarquía Constitucional que resolvería la contradicción entre el poder popular de la Convención y la necesidad de un ejecutivo–.   A Mirabeau –decía– lo desvelaba la subitaneidad del tránsito del anciano régimen a su antagónico revolucionario   Sabía que el cambio de los usos es tardígrado, estupendo neologismo con que Ortega sintetiza el paso lento y pesado de la Historia. SUBITANEIDAD DEL TRÁNSITO  Trágico hecho que desvelaba a Mirabeau en medio de la generalizada
miopía circundante.
Así, lo que hoy es creencia vigente, alguna vez fue idea de algún hombre,  chispazo neuronal de alguna peraltada inteligencia que se hará vigente  en estricto sentido jurídico– al compás del tiempo que pasa. O si se prefiere que pasa la Historia. Esa política de la Monarquía Constitucional propuesta por Mirabeau será la ratio histórica del siglo XIX.
Parejamente sucede con la muerte de las creencias. Demoran en irse y, cuando lo hacen, sin tener alguna otra en la cual creer, se presentan las crisis históricas. Así pasó con la mayor crisis que ha experimentado Occidente: El Renacimiento.

Los hombres fueron, poco a poco, descreyendo en Dios y todavía no había nacido la nueva creencia en la Razón que caracterizará la llamada edad moderna.
No sería comprensible el nacimiento del peronismo, (de la creencia liberal a la antiliberal) como una nueva y súbita emergencia, que no salvara la subitaneidad del tránsito entre ambas creencias. El peronista cree en lo que siente como verdadero y por eso califica al liberalismo como algo abyecto y malvado. No pone en duda su creencia porque en ella está No necesita sostenerla como se deben sostener las ideas en lid con las otras. Por las ideas se lucha. A las ideas hay que sostenerlas. A las creencias no. Las creencias son como el suelo donde se pisa. Uno no piensa en el suelo que lo sostiene. Se da por supuesto. Más aun, ni se tiene conciencia de él. Sin embargo cuenta con él. A las creencias no hay que sostenerlas, más bien son ellas quienes nos sostienen. Como el piso.
La prueba se tendría si el salir de la habitación, en la cual uno está, se encontrara con que el mundo concluía tras la puerta. Con que no había más mundo, el vacío había reemplazado el mundo. Nosotros nunca tuvimos presente en nuestra conciencia que el mundo estaba allí fuera. Sin embargo contábamos con él. Esta forma de contar con sin tenerlo presente es lo que ocurre con nuestras creencias.
El movimiento peronista eclosiona  en un caldo de cultivo social en el cual pululan ideas que zumbaban ya en la colmena colectiva. Desde 30 años atrás Es decir justo dos generaciones.
Este excelente trabajo que han realizado Carina Frid y Norma Lanciotti pone en evidencia, con meridiana claridad, cómo se gestó este cambio del liberalismo individualista al estado corporativo, colectivista y antiliberal que está en la raíz del sentimiento peronista.  Y es vigente hoy
Pero entiéndase bien:
Esto no significa emitir juicio negativo alguno  respecto al valor político que el peronismo ha tenido, tiene y, tal vez, tendrá en la Historia Argentina.
Es preciso desterrar la ideología de toda investigación que pretenda ser algo más que una expectoración entusiasta.
Solo es una mirada a un hecho histórico.  Fenomenología de Husserl.
Este es el brillante y laborioso artículo de Frid y Lanciotti sobre la recepción del pensamiento económico Fascista que se inicia con la creación de la Cátedra de Economía en la UBA y el la UNR, y que según creo es el inicio del "nacionalismo económico" derivado en concepciones sostenidas en las Universidades sobre el proteccionismo y del corporativismo. Ideas que para 1945 se encuentran vigentes en la sociedad argentina. Muchas ideas condensadas en conferencias, cátedras, libros así lo atestiguan. Véase por ej. "La Nueva Argentina" de E. Bunge cuyo título se convirtió en un Slogan de los 2 planes Quinquenales de Perón. 


Décimas Jornadas "Investigaciones en la Facultad" de Ciencias Económicas y Estadística, noviembre de 2005

Carina Frid
Norma Lanciotti

Escuela de Economía. Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

LA RECEPCIÓN DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO FASCISTA EN ARGENTINA: INTELECTUALES, EMPRESARIOS E INSTITUCIONES
(1920-1945)
INTRODUCCIÓN
El presente trabajo investiga el impacto en la economía política y en el empresariado de la Argentina durante el período 1910-1945 de las propuestas de los economistas que formaron parte del debate de las derechas políticas en Europa, entre la última década del ochocientos y la segunda guerra mundial (1)
En particular, examina la difusión en los espacios académicos locales de la llamada "nuova" economía política italiana que, dentro de las filas, tanto del socialismo anterior a la primera guerra mundial, como posteriormente del fascismo, sostuvo un debate entre los partidarios de la teoría neoclásica, particularmente de las propuestas de las políticas públicas y la distribución desarrolladas por Pareto y sus seguidores italianos de Lausana (Pantaleoni, Barone) entre 1890 y 1914 y los seguidores del "nacionalismo económico" derivado en concepciones sostenidas en el proteccionismo y del corporativismo,
Para el caso argentino, las lagunas historiográficas en el campo de la historia del análisis económico, son mayores. El clásico estudio de Manuel Fernández López (1999), aporta nexos relevantes entre el análisis económico europeo y sus lecturas en argentina. Sobre la cuestión de las derechas en Argentina, la tesis doctoral de Fernando Devoto, publicada en 2002, es el estudio más consistente sobre el tema desde la perspectiva de la historia política. Como bien señala este estudioso de las migraciones internacionales a la Argentina, y especialmente de la italiana, el vacío de la literatura económica sobre el tema en la Argentina no cuenta aún con investigaciones que limiten tal vacío historiográfico. La cuestión ha sido abordada en el presente trabajo desde dos vías de acceso distintas en cuanto al perfil de sus actores y a sus objetivos institucionales:
1.    los espacios universitarios de enseñanza e investigación en economía de Buenos Aires y de Rosario y
2.    la entidad representativa de los industriales del período, la Unión Industrial Argentina.

(1). El presente estudio forma parte de las investigaciones realizadas en el marco del Proyecto: “Las bases económicas de las derechas en Argentina (1910-1940)”, ECO-OO19.  Dirección: Carina Frid. Colaboración de M. Sangermano y  L Abraham.




DEL EQUILIBRIO ECONÓMICO GENERAL A LA POLÍTICA COMO ORDEN:

LOS DEBATES EN LA ARGENTINA.

1. La figura de W. Pareto en el escenario intelectual italiano (1900-1923).
A lo largo de la primera década del novecientos, los conflictos sociales y políticos que enfrentaron al estado italiano de la era giolittiana con las organizaciones obreras y políticas de izquierda, derivaron en un fuerte debate de ideas en torno a las políticas públicas y la distribución desarrolladas por Pareto y sus discípulos italianos de Lausana (Pantaleoni, Barone). La “vieja” economía política italiana fue cuestionada primero por el socialismo antes de 1914 (liderado por el sector reformista de F. Turati, entre otros) y luego por los seguidores del "nacionalismo económico" inspiradas en las ideas proteccionistas y corporativistas ya bajo el régimen fascista (C. Gini, G. Bottai). La crisis del estado liberal iniciada en Italia en las últimas décadas del siglo XIX, recibió también la crítica por parte de las grandes figuras intelectuales de la Italia de las primeras dos décadas del novecientos, entre las que se contaba W. Pareto. El prestigioso economista expresaba en 1901 su desencanto con las prácticas del estado liberal en el campo del intervencionismo estatal en la economía y con las prácticas electorales corruptas impulsadas por una burguesía que utilizaba el aparato gubernamental para subordinar el bien común a sus propios intereses privados (2)
Las coaliciones proteccionistas y la conformación de grupos de presión que opacaban el juego de la libre concurrencia, dentro de los cuales Pareto identificaba a los sectores vinculados a la industria pesada y de armamentos  configuraban para el economista de Lausana, los ejemplos concretos para identificar a los sectores que hacían prevalecer sus intereses grupales por sobre el concepto de “utilidad nacional”. Ya entonces también, Pareto había abandonado su idea de un orden social equilibrado en un máximo de ofelimidad, la competencia perfecta y la libre concurrencia como ideales sociales regidos por la razón científica. Sus escritos sociológicos elaborados durante la guerra, y en particular, el Tratatto de Sociología,

(2) KITZBERGER, Ph., La concepción de la política en la obra de Wilfredo Pareto, Tesis de Doctorado. Universidad Torcuato Di Tella, 2003. Agradecemos al autor el haber brindado acceso a su trabajo de investigación doctoral.

recogerán las críticas al “aburguesamiento” del socialismo europeo e italiano, críticas que al finalizar la primera guerra mundial serán reelaboradas en sus escritos sobre la circulación y rotación de las élites como lógica de la decadencia del ciclo político, a su vez enlazada con la del ciclo económico. La fase expansiva de la economía italiana motorizada en la primera década del siglo XX por la profundización de su proceso industrializador, había sido seguida, según el célebre economista, por el agotamiento mismo del ciclo antes que por el esfuerzo bélico (3)

Las críticas de Pareto al socialismo positivista italiano se cristalizaron primero dentro del campo de la economía pura. Su larga polémica con la economía marxista, y en particular, con la teoría del valor-trabajo, tuvo por objetivo refutar la idea de explotación, la cual, según Pareto, reducía el concepto científico de valor. Más tarde, la concepción paretiana de la política de la era post liberal se contrapuso al concepto de optimalidad distributiva del mercado: la política se había transformado, inevitablemente, en un orden arbitrario, ficticio y expoliatorio. Cuando el fascismo ascendió al poder en 1922, el Pareto sociólogo ya era reconocido por su crítica a la democracia burguesa. Su interpretación del fascismo en los primeros momentos del acceso al poder identificaba a dicho movimiento como “una reacción espontánea de la población contra la izquierda revolucionaria, restableciendo la autoridad de gobierno y el orden público”. La imagen de Pareto como referente del fascismo fue explotada por parte de los partidarios del Duce y de los nacionalistas, con la explícita intención de legitimar científicamente el fenómeno político. Esta apropiación de la figura de Pareto, en tanto teórico y protagonista del fascismo, fue fugaz, no llegando a superar la barrera de la década de 1930. La instrumentación de la figura de Pareto por parte del fascismo estuvo asociada a los avatares de las primeras etapas del régimen (19231927), años en los cuales Pareto era recuperado tanto en calidad de “precursor” del nuevo estado o bien como guía intelectual de la renovación política fascista. Tal como bien señala en su tesis Ph. Kitzberger, la nueva edición de la Enciclopedia Italiana editada por Treccani en 1931, encomendada por Mussolini a G. Gentile como el instrumento más importante de la “política cultural del fascismo”, no hace referencia alguna al aporte de Pareto ni en el apartado dedicado a la historia del fascismo ni en la explicitación doctrinaria del mismo (4). Sí, en cambio, entraban en dentro de la categoría de “precursores” las figuras de Sorel y de Peguy. El nombre de Pareto sí, en cambio, fue asociado por los autores de la Enciclopedia con la historia de las ideas económicas: el eminente economista, habría corregido a tiempo su liberalismo inicial y el dogmatismo de la “economía pura”, para reorientar su trabajo teórico al análisis sociológico. (5)

(2) Pareto en la Revista de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
(3) KITZBERGER, Ph., cit., pág. 71.
(4) Ibidem, pág. 211.
(5) Ibidem, pág.212.

Como bien ha subrayado M. Fernández López, la enseñanza de la Economía como campo disciplinar en la Argentina cobró identidad propia recién en la segunda década del novecientos, con la creación de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1913.
Al cabo de su primer lustro de vida, los lazos entre economía y matemática se estrecharon, consolidando la orientación de la enseñanza dentro del campo de la economía matemática y, al mismo tiempo, la temprana inclusión del análisis económico impulsado por la escuela de Lausana en
los programas de estudio de la Facultad.
Estos postulados fueron difundidos por la institución a través de sus órganos de divulgación académica: La Revista de Ciencias Económicas apareció como publicación mensual editada por el Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. En su primer número del año 1913, su director Roberto Guidi, manifestó la voluntad de construir un espacio pluralista, promoviendo la difusión de ideas económicas provenientes de distintas escuelas o teorías, además de proporcionar información sobre la realidad económica contemporánea y discutir cuestiones vinculadas al funcionamiento institucional en función de contribuir a la constitución del campo profesional.

6 La primer Comisión Directiva del Centro de Estudiantes del Instituto Superior de Estudios Comerciales de la Universidad de Buenos Aires (creado en 1912), estaba integrada por Angel Morera, Juan Peyrotti, Julio Bastiani, Pablo Casas, Victor Barón Peña, Julio Bustamante, Carlos Cabrini, Domingo Castellino, Eugenio Scala, Ernesto Martorell, Fidel Díaz Revista de Ciencias Economicas (RCE, de aquí en más), Año I, Núm. 1, Buenos Aires, julio 1913, p. 63. Este grupó abogó por la creación de la Facultad de Ciencias Económicas mediante la temprana solicitud al Consejo Superior Universitario. La iniciativa obtuvo pronto un resultado favorable puesto que en 1914, sobre la base del Instituto se creó la Facultad de ciencias Económicas en 1914

Su perfil académico se manifestaba en la prioridad dada al tratamiento científico de los temas económicos, tal como se expresa en el programa de la publicación cuya sección central titulada “Ciencias”, comprendía artículos estudios y monografías sobre las materias cursadas en la institución. Dicha sección se complementaba con una sección literaria; otra titulada “Notas Marginales” donde se comentaban los últimos acontecimientos económicos; la sección de apuntes que comprendía información estadística y novedades de la economía nacional e internacional y finalmente la sección bibliográfica, dirigida a difundir mayoritariamente tesis y publicaciones argentinas de la especialidad. 7
7  RCE, Año I, Núm. 1, Buenos Aires, julio 1913, p. 10. Unos meses después se incorporó la sección “Reseña extranjera”, con comentarios sobre temas políticos y económicos internacionales.

En principio, las secciones reservadas para la opinión de los redactores de la revista (editorial y notas marginales) expresaban la adhesión del grupo al
nacionalismo económico moderado y la defensa del liberalismo político en la matriz del positivismo científico. En palabras de Vicente López (h), habitual colaborador de la revista: “El fin que se debe buscar es claro: mantener a toda costa nuestra independencia económica y comercial, interesando en ello al capital argentino...”  8
8  RCE, Año I, Núm. 1, Buenos Aires, julio 1913, p. 60.

En sus dos primeros años, la publicación se ocupó casi exclusivamente de. temas relativos a la economía argentina; no obstante a mediados de 1915, las notas internacionales comenzaron a ocupar más páginas y la revista comienza a adquirir gradualmente un perfil más cosmopolita. El cambio fue promovido por los nuevos integrantes del Centro de Estudiantes de la recién creada Facultad de Ciencias Económicas, entre quienes estaban Luciano Carrouché, Mario Ponisio, Mauricio Greffier, Agustín Forné, Jacobo Waisman e Ítalo Luis Grassi, quien fuera secretario de redacción entre 1915 y 1916, y director de la revista entre 1916 y 1917. Grassi manifestaba especial interés en las cuestiones demográficas a partir de un diagnóstico negativo respecto a las consecuencias económicas de la escasez de población en Argentina, de modo que a partir de su incorporación a la revista, comenzaron a publicarse los primeros artículos sobre problemas demográficos, especialmente textos de autores italianos. (9)

(9) Por ejemplo, su primera colaboración en la revista refería a la despoblación en Francia. RCE, Año II, Núm. 14, Buenos Aires, agosto de 1914

El primero de ellos fue un capítulo de Principios de Demografía de Rodolfo Benini, un economista italiano formado en el grupo de Pareto, que a partir del Curso de Economía Política, realizaba una analogía entre el modelo paretiano del equilibrio y los sistemas demográficos:
"No se desplaza un punto en la maravillosa urdimbre demográfica de la
Sociedad, sin que resulten modificadas las otras partes del sistema. A variaciones cualitativas corresponden variaciones cuantitativas y viceversa. Así, si la población se hace moral o intelectualmente mejor, también su conducta, en cuanto concierne a los frenos de la procreación y a los métodos de explotación agrícola y aprovechamiento del suelo, se vuelve más racional. Y si la población aumenta, los múltiples contactos entre los individuos, extienden hasta un cierto punto los procesos de asimilación y mutua dependencia, en beneficio exclusivo del agregado. Decimos hasta un cierto punto, porque, si el desarrollo numérico fuese tan rápido que provocase una ruda depresión de los medios de subsistencia, habríamos de
esperar la aparición de síntomas de debilitamiento antes que un refuerzo de la cohesión." 10
10 Rodolfo Benini, “La distribución social de la riqueza. Relaciones entre la teoría cualitativa y la teoría cuantitativa de la población”, en RCE, AÑO III, n´º30, diciembre de 1915, p. 375-380.

Al año siguiente, aparecía un artículo de Corrado Gini, ya entonces uno de los profesionales del campo de la estadística italiana más reconocido internacionalmente y, a partir de los años veinte, uno de los intelectuales de mayor peso en las filas del aparato estatal fascista. En su artículo “El concepto de utilidad económica”, también traducido por Grassi, Gini ponía en evidencia las relaciones entre la riqueza de una colectividad, la utilidad total de sus bienes y el bienestar económico. (11) Subrayado mío.

(11)  Corrado Gini, “El concepto de utilidad económica”, en RCE, Año III, nº33-34, marzo-abril 1916, pp. 214-221 Ítalo Luis Grassi, “El problema de la población en Sud América (Bosquejo para un estudio más completo)”, RCE, Año III, nº33-34, marzo-abril 1916, pp.222-240

En el mismo número, se incluía una nota de Grassi sobre el problema demográfico en Sud América, en la que afirmaba que "La falta de una población densa y demográficamente sana, es la causa primordial de todos los males que afligen al continente sudamericano.” (12)
 Sobre esto convendría meditar respecto al informe secreto  (desclasificado ahora)  de Henry Kissinger que aconsejaba promover el aborto en Sud América por el peligro que entrañaba para USA que aumentara la población al Sur porque ello implicaría su industrialización

(12)Ítalo Luis Grassi, “El problema de la población en Sud América (Bosquejo para un estudio más completo)”, RCE, Año III, nº33-34, marzo-abril 1916, pp.222-240

Durante el período en el que la dirección estuvo a cargo de Grassi, se
ampliaron las referencias a la Escuela de Lausana. Al año siguiente, en 1918, apareció el primer artículo de Luis Roque Gondra sobre los principios de la economía pura. El mismo reproducía la Lección inaugural del Curso libre dictado por Gondra y Ugo Broggi en la Facultad de Ciencias Económicas bajo el auspicio de Centro de Estudiantes. 13

13 Luis Gondra, “La Economía Pura”, RCE, Año VII, nº60, Junio 1918, pp. 351-369, El artículo recibió una réplica de Juan B.Justo, publicada en un número posterior. Juan B. Justo, La economía política”, RCE, Año VII, nº 62, Agosto 1918. Ese mismo año, Gondra tradujo al español los Principios de Economía Política de Maffeo Pantaleoni. Cfr. FERNÁNDEZ LOPEZ, M., Cuestiones Económicas Argentinas, AZ, Buenos Aires, 2000, p. 171.

De acuerdo a Fernández López, Ugo Broggi fue el introductor de la obra de
Pareto en Argentina. Broggi había sido habitual colaborador del Giornale degli Economisti (GE) entre 1904 y 1907, la publicación dirigida por Maffeo Pantaleoni en la que Pareto publicó sus primeras contribuciones. Cuando Broggi se radicó en Argentina en 1909, trabó amistad con Luis Roque Gondra, a quien habría iniciado en la lectura del Curso de Economía Política de Pareto. Las fórmulas de Pareto comenzaron a ser conocidas por los estudiantes a través de la cátedra de Estadística, a cargo de Broggi, y alcanzaron mayor difusión a partir del dictado del Curso libre sobre Economía Pura. 14
14 Cfr. FERNÁNDEZ LOPEZ, “Recepción del Pensamiento de Pareto en Argentina”, Anales de AAEP, 2002. Pantaleoni fue quién sugirió a Pareto la lectura de la obra de Walras, y también quien lo recomendó para ocupar la cátedra de éste en Lausana.

Entonces la obra económica de Pareto (i.e.: el Curso de Economía Política y el Manual de Economía Política) complementaría la clásica formación milliana (Creo que refiere a Stuart Mill, fallecido pocos años antes en 1870 y a las teorías del altruismo utilitario que se ha pretendido atribuir a las teorías de la Economía Clásicas) de los estudiantes de Ciencias Económicas. A partir de entonces se publicaron en la Revista de Ciencias Económicas artículos de Pareto, de Pantaleoni y de Roberto Michels (formado con los anteriores) casi simultáneamente con su aparición en el Giornale degli Economisti, en la Rivista di Statistica y en Política; además de artículos de Gondra y Broggi aplicando el modelo paretiano. 15

15 Wilfredo Pareto, “Economía Experimental”, RCE; Año VII, nº72, Junio 1919; Luis Roque Gondra, “Nota de economía matemática”, RCE, Año IX, nº96-97, junio-julio 1921; Hugo Broggi, “Sobre un teorema de economía matemática”, RCE, Año IX, agosto 1921, serie II, nº 1; Luis Roque Gondra, “Equilibrio Económico”, RCE, Año IX , setiembre 1921, serie II, nº2; Maffeo Pantaleoni, “Finanza fascista”, RCE, Año IX, diciembre 1923, Serie II, nº29. Roberto Michels, “Consideraciones sobre la posición del oro en la circulación actual”, RCE, Año XI, enero- febrero 1924, Serie II, nº30-31.

La recepción de las ideas del grupo de Lausana no puede ser interpretada fuera del clima de debate universitario durante los años de la reforma. Poco antes del momento en que sus textos económicos alcanzaran mayor difusión en el espacio académico local, Pareto publicaba el resultado de la revisión de su obra temprana, orientada a extender el análisis del sistema de interdependencias al estudio de las sociedades. El Tratado de Sociología General, no despertaría el mismo entusiasmo entre las filas del estudiantado que por la vía reformista adhería a posturas progresistas poco compatibles con la visión de la política propuesta por Pareto.
Para entonces, la Revista se había constituido en un espacio calificado donde se exponían las ideas de las distintas corrientes económicas europeas y norteamericanas a la par que se publicaban las reflexiones de intelectuales argentinos sobre temas de la realidad económica y política argentina. El prestigio de la revista y el compromiso del grupo activo de estudiantes que la dirigía, a quienes ya se había integrado Raúl Prebisch, (primer Director del Banco Central de la República Argentina creado en 1935)
dieron lugar a una nueva etapa en 1921, cuando se convirtió en la publica-ción oficial de la Facultad de Ciencias Económicas, incorporándose a su dirección docentes y graduados.
En el Tratado, Pareto había formulado la teoría de los residuos, acciones
resultantes del predominio de sentimientos e instintos heterogéneos, y de las derivaciones, manifestaciones de la lógica de las cuales se extraen los residuos. El predominio de los residuos, y la tensión entre el instinto de las combinaciones y la persistencia de los agregados operan sobre los agregados sociales, estableciendo relaciones de interdependencia que determinan el equilibrio social. La aplicación de este sistema al análisis social, su formulación sobre la alternancia de las elites, así como la consecuente crítica a la democracia, el socialismo y el liberalismo como
ideas seudo- experimentales no atrajeron la adhesión de los entusiastas de la obra económica de Pareto. Las expectativas de Pareto sobre el futuro de la sociedad italiana en función de “un gobierno fuerte capaz de imponer el interés general por encima de los intereses particulares” representaban la conclusión lógica del razonamiento expuesto en su sociología acerca de que la mutua dependencia entre la fuerza y el consentimiento son los fundamentos de los gobiernos estables que no intentan cambiar los intereses y sentimientos de los pueblos, sino sacar partido de ellos. 16
16 Cfr. Wilfredo Pareto, “Los partidos políticos”, La Nación, , Año LIV Núm.18.578, Domingo 10 de junio de 1923, p. 2; “La crisis del parlamentarismo”, Año LIV Núm.18.661, Sábado 1º de septiembre de 1923, pp. 4-5

Los argumentos favorables al régimen encabezado por Mussolini y a la restricción de las libertades democráticas expresados por Pareto en una serie de artículos publicados en el diario La Nación durante 1923 no podían menos que incomodar quienes habían consolidado la defensa del orden republicano y liberal a partir de la experiencia reformista. 17
17 “En Italia el fascismo ha venido a descubrir en parte este error de lógica en los sentimientos de las clases sociales. A la religión nacionalista ha sabido dar una mira de acción, de defensa del Estado, de renovación social: en esto se encuentra principalmente la esencia de la “revolución fascista”... A las causas generales se agregan las causas contingentes y ocasionales. Entre éstas, una de las más notables es, sin duda, el hecho de que el fascismo ha encontrado en su jefe un hombre político de primer orden... Uno de los problemas más difíciles de resolver es el de la libertad. Es necesario restringirla considerablemente para establecer la dictadura, y es necesario dar alguna dosis para fundar un régimen durable. Es difícil distinguir el adversario peligroso del adversario inofensivo, y sin embargo es indispensable tratarlos de distinta manera. La salvación está en ello.” Wilfredo Pareto, “El fenómeno del fascismo”, en La Nación, Año LIV, Nº18502, 25 de marzo de 1923, p. 16.  Para una caracterización de los actores y debates en torno al reformismo universitario, véase HALPERIN DONGUI T. Vida y Muerte de la República verdadera, Ariel, Buenos Aires, 1999, pp. 397- 426.

Particularmente, el examen de los problemas sociales desde una perspectiva cuantitativa en términos de la cantidad de libertad en competencia con la fuerza de gobierno para asegurar el máximo de utilidad social, generó un claro cuestionamiento acerca de la pertinencia de un análisis orientado a “vaciar las ciencias sociales en el molde en que progresan las ciencias físico-naturales” (negrita mía) que
(Las ciencias del espíritu como las llamaba Dilthey escapan a la razón que impera en la materia la físico matemática. Ortega le ha dado expresión acabada y otro sentido en El Hombre y la Gente, En Torno a Galileo, La Historia como Sistema y prácticamente en toda su obra) Este vuelco de las ciencias sociales en el molde de la físico matemática ha llevado a los seguidores actuales a sacar estadísticas de los hechos sociales, produciendo, por ej. en Zafaroni, conclusiones que atan la pobreza al delito. Es más fértil atar los hechos sociales a los viejos moldes éticos o a los valores enraizados en la construcción que constituye la incorporación del infante a lo humano. Ortega no la llama Ethos=costumbre, (que son habituales) sino usos y los define como la base de la Sociología. Ya que lo no habitual puede ser uso. De donde no es constitutivo a los usos ser habituales. Eran un uso en la sociedad Romana los ludi saecularis o juegos del siglo que se celebraban tras largo período de aparente olvido. Tras un siglo <seculum> (que no era la estupidez de 100 años, sino el tiempo que duraba más o menos una vida) los pregoneros anunciaban la iniciación de los juegos seculares, por toda Roma, “Quos not espectasen quiscuam, not espectatorum ese” Que no has visto nunca, que no volveréis a ver <espectar>. No puede expresarse más enérgicamente la no habitualidad de un uso. Además los usos son irracionales e imperativos. En fin hay que leer por lo menos <El Hombre y la Gente>para que adquiera sentido (categoría de Dilthey) lo expresado en cifra sobre los usos. 

“En Italia el fascismo ha venido a descubrir en parte este error de lógica en los sentimientos de las clases sociales. A la religión nacionalista ha sabido dar una mira de acción, de defensa del Estado de renovación social: en esto se encuentra principalmente la esencia de la “revolución fascista”...
A las causas generales se agregan las causas contingentes y ocasionales. Entre éstas, una de las más notables es, sin duda, el hecho de que el fascismo ha encontrado en su jefe un hombre político de primer orden.

 <Winston Churchill lo consideraba un estadista antes de su unión a Hitler es decir desde el pacto de Lorcano 1925 hasta el Pacto de Acero en 1939>   .

Uno de los problemas más difíciles de resolver es el de la libertad. Es necesario restringirla considerablemente para establecer la dictadura, y es necesario dar alguna dosis para fundar un régimen durable. Es difícil distinguir el adversario peligroso del adversario inofensivo, y sin embargo es indispensable tratarlos de distinta manera. La salvación está en ello.”
(es decir: “al amigo todo, al enemigo, ni justicia)
Wilfredo Pareto, “El fenómeno del fascismo”, en La Nación, Año LIV, Nº18502, 25 de marzo de 1923, p. 16.
Para una caracterización de los actores y debates en torno al reformismo universitario, véase HALPERIN DONGUI T. Vida y Muerte de la República verdadera, Ariel, Buenos Aires, 1999, pp. 397- 4 permitió fundamentar en clave epistemológica la cautelosa distancia mantenida por los economistas de la Universidad de Buenos Aires respecto a las consecuencias político ideológico del viraje emprendido por Pareto como sociólogo. 18
18 Raúl Prebisch, “La sociología de Pareto”, RCE, Año XI, serie II, nº27, octubre 1923, p. 155

El desplazamiento de la temprana admiración por un mesurado elogio a su trayectoria se expresaría en las alocuciones de Ugo Broggi y Raúl Prebisch, convocados por el decano de la Universidad de Buenos Aires, José León Suárez, para homenajear a Pareto poco después de su muerte en 1923. Ambas conferencias, publicadas en la Revista de Ciencias Económicas, daban cuenta de la influencia ejercida por la obra económica de Pareto a la par que señalaban los límites de su análisis sociológico. Las limitaciones del “sociólogo” Pareto fueron explícitamente subrayadas por Prebisch en su ensayo crítico del Tratado, al contraponer la rigurosidad científica con la que el maestro de Lausana observaba los fenómenos económicos con los juicios y teorías “de la ética corriente” formulados en el campo de la sociología. 19
19 Cfr. Ugo Broggi, “Wilfredo Pareto: Su obra económica”, RCE, Año XI, serie II, nº27, octubre 1923 y Raúl Prebisch, “La sociología de Pareto”, en el mismo número.

Más allá de las reservas hacia este pensamiento, la difusión de las ideas económicas del grupo de Lausana a la par que actualizadas contribuciones de los economistas italianos sobre la situación económica y financiera de la península bajo el gobierno de Mussolini, continuaron su presencia en la Revista. En enero de 1923, la Revista de Ciencias Económicas incorporó un Boletín Bibliográfico elaborado por el Seminario de Economía y Finanzas bajo la dirección de Eduardo Gonella, cuyo propósito era divulgar los estudios de la especialidad recibidos por la biblioteca de la facultad, provenientes de las principales revistas y diarios, nacionales y extranjeros,
cualquiera fuera su orientación ideológica. 20
20 Boletín Bibliográfico del Seminario de Economía y Finanzas. Publicación mensual de la Facultad de Ciencias económicas de la Universidad de Buenos Aires, Año I, nº 1, febrero de 1923, en RCE, Año XI , serie II, nº18-19, enero- febrero 1923.

En el Boletín aparecerían varias reseñas de textos de Umberto Ricci, Corrado Gini 21
21 Sobre la influencia de C. Gini en el desarrollo de la estadística pública en Italia, véase: FAVERO, G., A Totalitarian Solution: Corrado Gini and Italian Economic Statistics, XIII Congreso Internacional de Historia Económica, Buenos Aires, 2002.

y Luigi Amoroso publicados en España Económica y Financiera, Rivista di Política Económica y Giornale degli Economisti é Rivista de Statistica.
Por afuera del debate académico, el viraje del Pareto “sociólogo” a posiciones de acercamiento al fascismo generó no pocas ambigüedades en el contexto más general de la opinión pública argentina. Parte de la prensa nacional se hizo eco de las opiniones de Pareto sobre el naciente régimen del estado fascista: a la mencionada serie de artículos escritos por Pareto y publicados por el diario La Nación en 1923, le siguió el contacto con miembros del elenco político del gobierno de Mussolini: en diciembre, 1923
La Nación publicaría las declaraciones hechas por el Ministro de Hacienda de Italia, De Stefani, en torno a la política financiera del fascismo. No obstante, la muerte de Pareto acaecida ese mismo año fue registrada por la prensa nacional en el marco de su aporte al análisis económico: su obituario
fue encomendado por la dirección del periódico a un economista (a juzgar por el dominio del aparato analítico económico), despejando toda duda sobre qué esfera del aporte de Pareto jerarquizaba entonces La Nación a la hora de inscribir su homenaje.

3. Las ideas económicas del fascismo en Rosario: debate y confrontación.
La Universidad de Buenos Aires no fue el único centro de la Argentina en donde se expresaron las controversias sobre el fascismo en tanto régimen político y en tanto economía política. En Rosario, la Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas, creada en 1920. (22) configuró un
22 Desde 1899, la enseñanza de la economía en Rosario se desarrolló en el marco de la Facultad de Derecho de la entonces Universidad Provincial de Santa Fe, con sede en Rosario. En 1926, primer año de publicación de la Revista de la Facultad, el Consejo Directivo de la entidad estuvo integrado por Rafael Bielsa (Decano) y los profesores Juan Alvarez, Daniel Infante, Faustino Infante, Julio Marc, Manuel Núñez Regueiro, Federico Valdés, Mario Antelo

Rafael Bielsa: Eminente profesor de Derecho Administrativo, durante 40 años en la UNL, abuelo del ex canciller, eminencia internacional con premios múltiples entre otros, autor de  Códigos Contencioso-Administrativos de Sta. Fe y Mendoza. Decano de la UNL Profesor titular en la UBA  de 1946 a 1952, profesor de Historia de las Instituciones de Derecho Público (curso de doctorado) en 1936, 1941, 1942, 1944, 1945 y 1947. Dr. Honoris Causa y profesor de la Sorbona en París. Fue separado de su actividad académica por su oposición al gobierno en 1952.

segundo espacio académico en el cual el debate (más a menudo convertido en confrontación) sobre los postulados del fascismo en el campo de las ciencias económicas. La enseñanza de la economía en tanto campo disciplinar se vio obligada a compartir (junto a la esfera de la práctica contable) en el mismo espacio académico la tradición jurídica que articulaba el campo de las ciencias políticas de la época. La Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas se convirtió en sus dos primeras décadas de funcionamiento, en un observatorio privilegiado de los debates generados por la recepción de las nuevas ideas políticas y económicas que el régimen fascista italiano había instalado en 1922.
La apertura del debate en el interior de la institución universitaria tuvo ciertamente origen en la controversia generada por las prácticas políticas inauguradas por el fascismo; no obstante, la polémica se extendió rápidamente al campo de las relaciones entre finanzas y estado, campo éste en el cual por lo menos durante la década de 1920 la experiencia italiana prodigaba la mirada de los especialistas locales en cuanto a los fundamentos de la reforma llevada a cabo en Italia. En el segundo lustro de 1920, las ciencias de la contabilidad en la Argentina observaban con atención los ejemplos europeos y sajones, a la búsqueda de modernizar y consolidar la nueva contabilidad rioplatense. Desde esta vertiente, -si bien no excluyentemente-, se explica la propuesta del Centro de Estudiantes de la Facultad en 1928 por contar con aval de la casa de estudios para llevar a cabo “una misión de viaje de estudios y de difusión de la cultural nacional” a Italia 23
23 La Revista fue dirigida por Alejandro Nimo, siendo Secretario de redacción Francisco C. Bendicente. Revista de la Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas (RFCE), Segunda Serie, Tomo I, n.1, enero-abril 1928. Crónica Universitaria, pág. 445. Expediente 19-C-1928. Centro de Estudiantes proyecta viaje de estudios a Italia. La Delegación de la Facultad viajó a Italila en 1929, en donde recorrió distintos centros académicos y estatales, abriendo desde entonces un considerable intercambio académico

El intercambio académico con Italia, si bien remontaba sus antecedentes a. etapas anteriores al arribo del fascismo, tuvo continuidad en las primeras décadas de funcionamiento de la Facultad. Aún así, sus figuras directivas de la Facultad, como fuera el caso del decano de la Facultad entre 1927 y 1936, Rafael Bielsa justificaban ante el Consejo Directivo de la entidad el dictado de la conferencia de un especialista italiano en finanzas, B. Griziotti, en virtud del notable influjo de la ciencia italiana al campo de estudio de las finanzas, como en el caso de Flora Nitti, Einaudi, Cossa, Graziani…” 24
24 RFCS, T. I, n.3, octubre 1927. Crónica Universitaria, págs. 385-388

Un año más tarde, el mismo Bielsa publicó su estudio sobre la autarquía italiana (A propósito del régimen de Podestá, Buenos Aires, 1928), sugiriendo su estudio por parte del régimen municipal en Argentina.
La reforma contable y el concepto de interés público a escala municipal
concentraron entonces el interés del espacio académico de Rosario hasta 1930. Dos indicadores directos de estas afirmaciones lo constituyen el fondo bibliográfico de la Biblioteca de la Facultad (hoy Fondo Antiguo) y el órgano de divulgación científica de la Facultad, la Revista de la Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas (1926-1928, 1930-1933, 1934-1935, 1936-1938). Las relaciones académicas entabladas en el curso de la estancia de la Delegación de la Facultad en Italia, tuvo correspondencia con el arribo de obras y colecciones de figuras prominentes de la economía y de la política del fascismo italiano 25
25 En esos años la Biblioteca de la Facultad comienza a recibir la Revista Italiana de Ragioneria ( 1921-1938), la Revista di Politica Economica (1922-1969), Il Bolletino di Notizie Economiche (1926- 1930) y la Revista di diritto finanziere e scienze delle finanze (1937-1939), entre otras.

.Las ideas de las principales figuras intelectuales del fascismo, G. Bottai, C. Gini, estuvieron disponibles a la consulta y lectura de los claustros de la Facultad o bien estuvieron circunscriptas al comentario bibliográfico de la Revista antes que pasar a integrar la currícula de la Facultad. Cuando en 1930 Dieulefait organiza su equipo de investigación experimental en la Cátedra de Estadística, las inspiraciones del Gabinete no tuvieron a Corrado Gini como referente teórico; tampoco es citado por en los escritos sobre demografía de Francisco C. Bendicente, estudioso de las estadísticas económicas y demográficas 26
26 La Revista de la Facultad publicó en 1930 el artículo de R. Benini, Principii di statistica metodologica. RFCE, tomo I, 3ªSerie, 1930, páginas 47-64. Francisco C. Bendicente. Comentario bibliográfico a la obra de Giovanni Lasorsa, Variazioni stagionali dei fenomeni economici, Roma, 1934. En: RFCE, 3ªSerie, 1933-1934, pág. 535.

En el cuanto a la figura de W. Pareto, los números de la Revista no registran comentarios de su obra económica ni de sus escritos políticos, si bien sus modelos de equilibrio general integraban el programa de enseñanza de la institución, la cual contaba en su Biblioteca con ejemplares de sus escritos teóricos y de una de su célebre colección de obras en historia del análisis económico. 27
27 Tratatto di Sociología Generale, Tomos I y II. Cours d’Economie Politique, Tomos I y II. Les systemes socialistes, Tomos I y II. L’Idées economiques, en Revue des deux mondes, T.5, Année 1891, París. “L’Economia matemática” dalla Encyclopedie des sciences mathématiques pures et apliques, T.I, vol 4, Fasc. 4, 1911, en Nueva Collana di Economiste stranieri et italiani, vol 4, Economía Pura, 1937.Il capitale. Prefacio al primo volume del capitale di Carlo Marx, en Nueva Collana di Economiste stranieri et italiani, vol. 12, Torino, 1934. Bibliotecca di Storia Economica, Torino, 1909 RFCS, T. I, n.3, octubre 1927. Crónica Universitaria, págs. 385-388.

La controversia en torno a las implicancias políticas del régimen sí encontró en la Revista, un espacio de repercusión. Las polémicas en torno a la adhesión ó bien el rechazo a las ideas del régimen fascista se expresaron en las reuniones de los consejos directivos de la Facultad pero también estuvieron presentes en las lecturas críticas sobre la literatura económica y política del fascismo. El estudiante de Ciencias Políticas Próspero Grasso fue partidario declarado de la política mussoliniana: en 1928, ya había solicitado al Consejo Directivo de la Facultad el dictado de una conferencia sobre la Carta del Lavoro, propuesta que fue aceptada con cautela por las autoridades, aconsejando al peticionante que “la exposición se mantenga en el marco doctrinario y objetivo, que se publique en la Revista de la Facultad y que la controversia se haga por escrito” 28
28 RFCE.2ª Serie. Tomo I, nº 1, enero-abril 1928. Expediente 23 G-1928. Acta 114 del Consejo Directivo, del 11 de setiembre de 1928-29 RFCE. 3ªSerie. Tomo I, 1930, pág. 727. Comentario a la obra de F.C. Bendicente, La Carta del Lavoro, Rosario, 1928. Véase también: Comentario de Prócero Grasso a la obra de Carmelo Scala, Lezioni di Economia política, Roma, 1928-1929. 30 HALPERIN DONGUI T. (1999), pp. 235-236; DEVOTO F., Nacionalismo, fascismo y tradicionalismo en la Argentina moderna. Una Historia, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002, pp.120-149

El mismo Grasso se ocuparía en delante de polemizar con Francisco C. Bendicente en torno a los postulados del modelo fascista, sosteniendo “el fracaso de la democracia y la necesidad de limitar ciertas libertades” 29

Los conservadores y los radicales anti personalistas también lo sostenían en la década del 30. Ello pretendió dar algún cimiento al fraude electoral. A partir del 4 de junio del 43 Perón, que sostenía la necesidad de contar con apoyo popular para realizar estos cambios, inaugura una época que se caracterizará por las reformas con apoyo popular y resistencia de las fuerzas democráticas que, justamente, se llamarán Unidad Democrática, constituida por Radicales, socialistas, comunistas en 1946
Curiosamente los conservadores no integraron la Unidad Democrática.
29 RFCE. 3ªSerie. Tomo I, 1930, pág. 727. Comentario a la obra de F.C. Bendicente, La Carta del Lavoro, Rosario, 1928. Véase también: Comentario de Prósero Grasso a la obra de Carmelo Scala, Lezioni di Economia politica, Roma, 1928-1929


4. Los empresarios de la Argentina y el fascismo (1920-1945).
Aproximación preliminar.
Si en el campo de las ciencias económicas se mantendría la distancia con la propuesta económica del fascismo, el predicamento de sus ideas entre las mayores figuras intelectuales del llamado primer nacionalismo argentino también resultó limitado. Tanto T. Halperín Donghi como F. Devoto han observado el escaso predicamento del fascismo entre los intelectuales nacionalistas argentinos. El encendido entusiasmo de Leopoldo Lugones hacia el naciente movimiento liderado por Mussolini no fue compartido por los miembros más conspicuos de la elite nacionalista hasta bien entrados los años de 1930 (30)
(Después de” La Hora de la Espada” de Lugones, todos los nacionalistas se incorporaron)
30 HALPERIN DONGUI T. (1999), pp. 235-236; DEVOTO F., Nacionalismo, fascismo y tradicionalismo en la Argentina moderna. Una Historia, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002, pp.120-149

Distinta fue la respuesta brindada por el sector empresarial nucleado en la Unión Industrial Argentina. En principio, la agudización de los conflictos sociales durante la semana trágica en el contexto crítico al sistema capitalista inaugurado por la revolución rusa de 1917, orientó el interés del empresariado hacia los mecanismos de control laboral de cuño norteamericano que se agrupaban bajo la denominada “organización científica del trabajo” complementado con la contratación de rompehuelgas. Paralelamente, los civiles armados nucleados en la Liga Patriótica Argentina inauguraban el camino corto y violento de la represión ilegal de los trabajadores contestatarios, en alianza con los empresarios vinculados a la

Asociación Nacional del Trabajo. (31)
31 Los elementos comunes entre las bandas liguistas y las escuadras fascitas han sido señalados por Devoto, quien no obstante, identifica una diferencia sustancial entre ambas organizaciones en su composición social. Cfr. DEVOTO F. (2002), pp.130-137.

Entre 1921 y 1922, los artículos publicados en el Boletín de la Unión Industrial Argentina denunciaban la prioridad de la cuestión social, pero a partir de la disminución de los conflictos obreros, las editoriales se reorientarían hacia la defensa de políticas industrialistas con especial atención a las políticas tributarias y financieras implementadas por el gobierno de Mussolini. (32)
32 “La agitación de los obreros metalúrgicos en Italia”, Boletín de la Unión Industrial Argentina, nº 625, Enero 1921, pág. 8-11. Ibídem, nos. 626 al 629; “La UIA ante los recientes conflictos obreros”, Boletín de la Unión Industrial Argentina, nº630, Junio 1921, p.10; “Opiniones de la UIA sobre la participación de los obreros en la dirección de las fábricas y en los beneficios del capital”, Revista de la Unión Industrial Argentina, nº638, Febrero 1922, pág. 23-25; “¿Qué hace la Unión Industrial?”, . Boletín De La Unión Industrial Argentina, nº 645, septiembre 1922, pág. 20-21; “El futuro de la industria argentina”, Boletín de la UIA, nº646, Octubre 1922, pág. 3-5; * “Defensa de nuestras industrias”, Boletín de la UIA, nº647, Noviembre 1922, pág. 3-8; * “Los monopolios por el Estado. El gobierno fascista italiano inicia una nueva política industrial”, Boletín de la UIA, nº 649; Enero 1923, pág. 9-10; “La política financiera del fascismo”, Boletín de la UIA, nº661; Enero 1924, pág. 15-16; “La carta del trabajo del reino de Italia distribuida a obreros italianos el 28/10/1928”, Boletín de la UIA, nº722; Febrero 1929, pp. 3-11.32

A lo largo de la década de 1920 y por lo menos hasta 1932, el Boletín de la UIA sostuvo una estrategia de difusión de las políticas económicas y sociales del fascismo, a la vez que mantenía su tradicional perspectiva de defensa del sector industrial en Argentina, expresada en el reclamo al Estado de políticas proteccionistas y de apoyo al desarrollo industrial.
🔺En buena medida, este fenómeno está asociado con el origen de las dirigencias empresariales e industriales de la Argentina de las primeras décadas del novecientos. El hecho de que Italia ocupara el primer lugar entre los países de origen de la inmigración transatlántica a la Argentina y que la presencia italiana fuera muy elevada entre los propietarios y trabajadores de los establecimientos industriales que crecieron al calor del crecimiento de las exportaciones y del mercado interno, configura un campo de observación de particular interés para evaluar los alcances y los límites de las políticas económicas propuestas por el estado mussoliniano en el escenario local

33 BARBERO, M. I., “Mercados, redes sociales y estrategias empresariales en los orígenes de los grupos económicos. De la Compañía General de Fósforos al grupo Fabril (1889-1929)”, en: Estudios Migratorios Latinoamericanos, nº44, 2000, págs. 119-141.

Desde la década de 1880, los industriales de origen italiano configuraban el grupo inmigratorio de mayor peso en la metalurgia liviana y en la industria de la construcción. Junto a ellos, se configuró una dirigencia industrial de
mayor concentración empresarial, concentrada en torno a “grupos” o sectores empresariales (finanzas, comunicaciones, industria textil, química). Un número significativo de industriales italianos formó parte de los cuadros directivos de la Unión Industrial Argentina (H: Pini, A. Rezzonico, H. Canale). Uno de ellos, V. Valdani, ocupó la vice-presidencia de la entidad durante toda la década de 1920.  Valdani controlaba entonces la Compañía General de Fósforos y años más tarde se incorporaría al emprendimiento de la Fabril Argentina, el mayor conglomerado de la industria química y papelera del país. Pero la figura de Valdani excedió el marco de la agremiación empresarial tempranamente, al afiliarse en 1924 al Partido Fascista dirigir los Fasci Italianos en Argentina (1928) y editar el órgano de prensa más importante del fascismo en italiano de la Argentina, IL Mattino de Italia 1934-1944  (34)
34 SCARZANELLA, E., “Emigración…”, cit. , páginas 146-152.

Si bien no es posible limitar a la figura de Valdani la difusión de comentarios y artículos suscriptos por el régimen fascista, es factible que el empresario de origen italiano haya contribuido en buena medida a su divulgación. Con menor ambigüedad que la expresada por los órganos de divulgación académica o bien por la prensa nacional, el Boletín de la UIA destacaba en enero de 1923 los avances de la política industrial desarrollados por el gobierno fascista italiano. En el artículo “Los monopolios por el Estado. El gobierno fascista italiano inicia una nueva política industrial”, se halagaba la política llevada a cabo por el primer fascismo italiano tendiente a eliminar los monopolios del estado. El órgano de prensa de la UIA reproducía las expresiones del régimen por “defender el capital”. El fascismo encarnaba también: “un principio nacionalista, eminentemente práctico, representando el deseo de la clase media, la más castigada por el desborde de fobias entre el capital y el trabajo, intenta limitar las atribuciones del Estado, al gobierno político de los pueblos, repudiando la confiscación del trabajo particular, que no otra cosa significa el monopolio aun cuando se intente justificarlo con sutilezas o con el lírico calificativo de “bienestar social”.
La publicación de la UIA pasaba luego revista a la situación de la industria en la Argentina: “En nuestro país, afortunadamente, el monopolio del Estado no asume hasta ahora proporciones alarmantes, pero es bueno que el ejemplo de afuera enfríe entusiasmos y enmiende errores, para evitar proyectos inusitados, cuya sola proporción trae siempre como consecuencia directa e inevitable, retraimiento de capital, paralización de trabajo y decaimiento de energía, que hoy más que nunca necesitamos para la hegemonía industrial a que todo pueblo sano debe aspirar”.
La prédica del fascismo se sustentaba asimismo en la observación de los “logros” económicos con los cuales el régimen predicaba la difusión de su modelo: la reducción de la desocupación, el crecimiento de la producción cerealera la disminución de la inversión extranjera y la “tranquilidad social”, preocupaciones éstas compartidas por algunos sectores del empresariado industrial de la Argentina  35
35 Revista de la Unión Industrial Argentina, Nº661, enero 1924, págs. 15-16.


REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

ALBONICO A., “Emigración y política en la imagen de la Argentina en Italia, 1930- 1955: las razones de una incomprensión”, Ciclos en la Historia, la Economía y la Sociedad, nº28, 2do semestre de 2004, pp.115-142
BARBERO, M.I., FELDER, S., “Industriales italianos y asociaciones empresarias en la Argentina: el caso de la Unión Industrial Argentina (1887-1930)”, en: Estudios Migratorios Latinoamericanos, n.6-7, 1987, págs. 155-180.
BARBERO, M. I., “Mercados, redes sociales y estrategias empresariales en los orígenes de los grupos económicos. De la Compañía General de Fósforos al grupo Fabril (1889-1929)”, en: Estudios Migratorios Latinoamericanos, nº 44, 2000, págs. 119-141.
DEVOTO F., Nacionalismo, fascismo y tradicionalismo en la Argentina moderna. Una Historia, Siglo XXI, Buenos Aires, 2002
DI TELLA, T., Torcuato Di Tella. Industria y Política, Buenos Aires, Norma, 1993. FAVERO, G., A Totalitarian Solution: Corrado Gini and Italian Economic Statistics, Paper presentado XIII Congreso Internacional de Historia Económica, Buenos Aires, 2002.
FERNÁNDEZ LOPEZ, M., Cuestiones Económicas Argentinas, AZ, Buenos Aires, 2000
FERNÁNDEZ LOPEZ, “Recepción del Pensamiento de Pareto en Argentina” Anales de AAEP, 2002
GENTILE, E., La vía italiana al totalitarismo. Partido y Estado en el régimen fascista, Buenos Aires, Siglo XXI, 2005.
GRILLO M.V. “L’antifascisme dans la presse italienne en Argentine: le cas du Journal L’Italia del Popolo (1922-1925)”,
DEVOTO F. y GONZALEZ BERNALDO P. (coord.), Émigration Politique. Une perspective comparative. Italiens et Espagnols en Argentine et en France, XIXe.-XXe. siècles., L’Harmattan, Paris, 2001, pp. 147-170. HALPERIN DONGUI T. Vida y Muerte de la República verdadera, Ariel, Buenos Aires, 1999.
HALPERIN DONGUI, T., La Argentina y la tormenta del mundo, Buenos Aires, Siglo XXI, 2003.
KITZBERGER, PH., La concepción de la política en la obra de Wilfredo Pareto. Tesis de Doctorado. Universidad Torcuato Di Tella, 2003.
PASOLINI R., “Exil italien et “antifascismes” en Argentine dans les années 30: la place des intellectuels”,
DEVOTO F. y GONZALEZ BERNALDO P. (coord.), Émigration Politique. Une perspective comparative. Italiens et Espagnols en Argentine et en France, XIXe.-XXe. siècles., L’Harmattan, Paris, 2001, pp.171-201.
SCARZANELLA E. “Industriales y Comerciantes italianos en Argentina: el apoyo al fascismo, 1922-1955”,
Ciclos en la Historia, la Economía y la Sociedad, nº 28, 2do semestre de 2004, pp. 143-154.
DÉCIMAS JORNADAS "Investigaciones en la Facultad" de Ciencias Económicas y Estadística, noviembre de 2005

FUENTES
Enciclopedia Italiana,
Istituto Della
Enciclopedia Italiana Giovanni Treccani, Roma, 1934.
Revista de Ciencias Económicas, Buenos Aires, 1913-1940.
Boletín de la Unión Industrial Argentina, Buenos Aires, 1920-1932.
Anales de la Unión Industrial Argentina, Buenos Aires, 1928-1929.
La Nación, Buenos Aires, 1923-1924.
REVISTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS, Comerciales y Políticas,  Rosario, 1926-1928, 1930-1932, 1934-1936, 1937-1938.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  EL MONOPOLIO     Una Institución para agregar al “Cielo de Los Conceptos Jurídicos” en “Bromas y Veras en la Jurisprudencia” de Rudo...